La incomodidad como señal
Vivimos en una época donde se nos invita a evitar la incomodidad. Si algo duele, molesta, inquieta, genera ansiedad....se tapa, se esquiva, se silencia con distracciones, productividad o pensamientos positivos forzados. ¿Te suena? ¿Que estrategias usas tu para evitar sentirla? La consigna parece clara: sentirse mal es un error que hay que corregir de forma inmediata. ¿Y si la incomodidad no fuera el problema? La incomodidad no llega por accidente. Llega como una señal. A veces torpe, a veces intensa, pero profundamente honesta. Nos habla de límites cruzados, de necesidades no escuchadas, de decisiones que no están alineadas con lo que somos o sentimos. El problema no es sentir incomodidad. La cuestión es que nunca aprendimos a escucharla. Desde pequeños, muchos aprendimos que estar bien significaba no molestar, no quejarse, no sentir “de más”. Aprendimos a ser buenos, discretos y adaptables. A aguantar. A normalizar sensaciones internas que ped...